Nacho Ramos :: 02-09-2015

NACHO RAMOS, ¿ REBELDE SIN CAUSA?

Nací en Cartagena en el 52, viví en la calle la Arena, los Maristas mi colegio,  y mi Jardín de infancia fue la Plaza del rey, cuando  habían tierra, árboles y plantas. Los límites de mi mundo eran el Arsenal (que me tapaba el mar) y la calle Mayor (un río de gente y vida) que llegaba hasta los coches de choque , donde escuchábamos los éxitos de los sesenta, Satisfacción de los Rolling, incluido. Mi rincón particular estaba entre el bar Maype, Rincón de Pepe, los Recreativos Tívoli y la esquina que daba  a la calle Mayor, junto a una sombrerería, donde me pasaba las horas allí apostado, observando a todo el que pasaba y al Gramola, que vivía en un portal donde vendían tebeos. Allí conocí, conocimos, a Nacho Ramos, seductor y de personalidad desbordante. Su madurez precoz, al parecer, provenía de una desgracia familiar: su hermano mayor había fallecido en un accidente al conducir su bicicleta arrastrado por una moto. Nunca averiguamos si estudiaba, porque ese tipo de conversación estaba prohibida, y te arriesgabas a que te dijeran que eras un “palizas”. Las conversaciones iban de relatos de “hazañas” de otras personas, del misterioso sexo y de motos. Nacho era un gran aficionado a las  motos, organizaba carreras suicidas en las calles de Cartagena y llegó a participar en carreras oficiales. Pero, siempre se caía, y suerte tuvo de no matarse: su corazón, ímpetu, sangre caliente o como quieras llamarle era superior a la técnica de mantenerse en la moto y esta se quedaba corta para llegar a la velocidad que su energía vital pedía. Era un líder natural y mucho de nosotros, le seguíamos o le imitábamos. En la sociedad represiva de la época, Nacho se rebelaba y no seguía las normas. Si era un baile de pago, él entraba sin pagar y, además, agarraba tal protagonismo que, cuando acababa la actuación del grupo, subía al escenario y bailaba y todos, abajo, le seguíamos. El era muy amigo del grupo musical Thamer que se reunían en el Maype y se hacía pasar por su batería y, sin tener ni idea, daba el pego. Inolvidable un viaje con él a Alicante, en día laboral, en autoestop y sin dinero. Su reacción era violenta ante la injusticia y la chulería de quienes se creían más fuertes y abusaban. Su actitud y su técnica de lucha (usar la cabeza y las rodillas, por sorpresa) fueron pronto muy imitadas. Su elegancia en el vestir nos marcaba (trajes, de príncipe  de Gales, si el talle del pantalón era más alto, si la campana,…). Empezó lo de ir a Benidorm a ligar con extranjeras, inglesas y suecas. Algunas las paseaba por Cartagena y él fue a Inglaterra a casa de alguna. Su novia era hermana del Vizcaíno, otro personaje admirado, siempre con motos diferentes. Destacaba entre los personajes de la época: Mariano, el que tenía unas bragas de la Susi, prostituta de leyenda, Abelardo (“Mariano enchufa el cable”) especialista en escaquearse de los trabajos, Paco la pájara, el peluquero José Carlos, el sastre  Vilar, las chicas del Bar Correo, el Quino, el Chacha, Yuniors, etcétera… Su amistad pública con homosexuales, manteniendo su personalidad y virilidad, nos hizo más abiertos en esa sociedad homófoba. Hasta aquí fue nuestro James Dean, pero luego evolucionó, trabajó en la Bazán y apoyó todas las huelgas. Yo estaba en lo de la lucha antifranquista, se lo conté y le dije de mi identificación con él, cuando éramos más jóvenes, y me contestó que en ese momento era él quien se identificaba conmigo. No volvimos a hablar más, así con esa profundidad. Su problema de adaptación surgió definitivamente cuando lo eligieron para ir en una expedición al Polo Norte y lo desembarcaron por una pelea. Vivía sólo en un barco aunque su ex, Maruja, lo acompañó en su enfermedad hasta el final. Me contaron su fallecimiento hace poco y lo sentí profundamente. Con él, se va mucho de esa Cartagena de mi adolescencia que sólo existe ya en el recuerdo. Buen viaje, compañero, fue muy emocionante conocerte. Rifi (factoriarifi.com)